automedicarse

Automedicarse: Todo lo que debo saber si te gusta

Automedicarse? No, yo no, para nada. Esta es una expresión que muchos pueden negar… Los medicamentos son compuestos eficaces, probados por laboratorios farmacéuticos. Usados por los especialistas de la salud para el mejoramiento y prevención de padecimientos. Los cuales deben ser suministrados en cierta dosificación.

Representan un instrumento de mantenimiento y recuperación del bienestar corporal y/o mental.

Ahora bien, si hablamos de automedicación. Nos referimos a la acción que realiza un individuo al iniciar un tratamiento médico por cuenta propia. Sin vigilancia ni recomendación clínica alguna.

En otras palabras, cuando al paciente le gusta automedicarse carece de diagnóstico.  Además de prescripción y vigilancia por parte de algún especialista.

 

Beneficios de la automedicación

La práctica del autosuministro de medicinas es más común de lo que imaginamos.

Resulta ser útil y segura cuando se emplea para atacar pequeños. Localizados síntomas asociados a la fiebre, acidez estomacal, resfriado, entre los más comunes.

Sin embargo, esta costumbre presente en casi cualquier hogar puede traer beneficios o perjuicios al enfermo.

Cuando nos referimos a los aspectos positivos. Se toma en cuenta que sea un proceso llevado a cabo de manera responsable.

En función a lo favorable, esta conducta puede llegar a ser complementaria a la labor realizada por los doctores. Evitando así la saturación de la asistencia a los centros hospitalarios si se dan todas estas situaciones:

  • El personal dedicado a la salud de cada individuo debe instruir y aconsejar a la población a llevar a cabo la automedicación, en aspectos relacionados con:
  1. Gravedad de la enfermedad del paciente, su duración, contraindicaciones y complicaciones que puedan surgir.
  2. En los tratamientos la acción de cada fármaco consumido, su dosis, tiempo de efectividad entre una toma y otra. Qué realizar en caso de no haber evolución o detrimento de las condiciones del paciente.
  3. Cuándo replicar o no el tratamiento con sintomatología similar, la contraindicación de medicamentos, señales de alerta, etc.
  4. Reforzar el vínculo con el paciente.
  • Al momento de ingerir la medicina:
    1. Límite de consumo y posible consulta al médico por algún imprevisto.
    2. Leer su prospecto y conservarlo.
    3. Estar atento a la fecha de vencimiento y la forma de preservarlo.
  • Evitar en todo momento el consumo de alcohol o drogas al cumplir un tratamiento.

 

Sus riesgos

Para adquirir ciertos fármacos, no se requiere receta médica, pero hay que cuidar el consumo. El abuso o mala aplicación puede resultar en graves daños a la salud.

Los que son aconsejados por médicos a través de prescripción, no se recomienda su suministro arbitrariamente.

 

  1. Antibióticos:

El individuo con un posible cuadro infeccioso debe ser consciente de que su asesor de salud es el único capacitado para indicar la aplicación de algún antibiótico. De hecho, buena parte de los pacientes solicitan abiertamente que se le recete. Desconociendo el poder que tiene este medicamento para eliminar bacterias pero su uso indiscriminado es capaz de atacar igualmente las defensas del organismo.

Otro punto importante, es que debe evitar consumirlos a menos que sea necesario. Ya que existen agentes patógenos bacterianos que se hacen resistentes a los que consuma nuestro cuerpo, reduciendo el espectro de acción de estos fármacos para superar enfermedades graves o crónicas.

Por tanto, algunos países generan políticas con campañas nacionales para afianzar el uso responsable. En adición a esto médicos, odontólogos, farmacéuticos y enfermeras.

 

  1. Analgésicos o calmantes de dolor:

Son aplicados sin control en pacientes de cualquier edad y para una variedad amplia de enfermedades.

Su uso prolongado o indiscriminado puede afectar el sistema digestivo y los riñones.

 

  1. Otros:

– Desinfectantes de uso local y externo.

– Suplementos minerales y vitamínicos

– Antigripales y calmantes de la tos.

– Gástricos, depurativos, antiácidos y antiflatulentos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*