Perdón

El poder del perdón en nuestra vida

En cualquier relación es posible caer en malos entendidos, diferencias o desagrados. Hay muchos factores que intervienen en ello, la ideología, tono de voz, estrés y otras causas inician discusiones. Saber superarlas nos hará beneficiarnos del poder del perdón.

Independientemente de las consecuencias de una conducta en cualquier relación, todos tenemos la libertad de pedirlo y concederlo.

 

Saber pedirlo

El hecho de reconocer el error, representa un buen paso de quién actuó erradamente hacia el afectado. Por otro lado, también constituye solo el primer paso hacia la absolución.

Este reconocimiento es aún más valorado por la contraparte cuando no existen pruebas condenatorias de lo que incurrió.

Además de esto, la sinceridad y la recapacitación del hiriente deben acompañarse de un acto de tolerancia y perdón sincero. Las acciones y cambio de actitud, son la prueba fundamental que el afectado necesita, para mantener la relación.

 

Aprender a aceptarlo

En casi toda relación se presenta este acontecimiento y en algún momento a lo largo de nuestra vida. A pesar de ello, el hecho de perdonar no resulta sencillo. Sin lugar a dudas posee un gran valor asociado a la generosidad.

El indulgente (persona que perdona), debe aprender a concederlo y librarse de la condena de llevar a cuesta la herida.

No saber perdonar te ata a la furia y al rencor del pasado, cargando emocionalmente tus acciones presentes y futuras.

 

Qué nos hace pedir perdón

Nuestra condición de humanos nos hace imperfectos. Ante el pesar causado a otro, la necesidad de reparar ese daño es el móvil fundamental para lograrlo.

Ese impulso ocurre más fuerte y arraigado cuando el vínculo es cercano y directo.

Si somos capaces de reconocer que hemos causado molestia o engaño a otro, somos también capaces de sentir culpa. De hecho, pensar repetidas veces en lo ocurrido nos lleva a calificar la gravedad de la circunstancia y medir consecuencias.

Entonces, mientras más fuerte es el remordimiento y reflexión, más probable es el hecho de implorar clemencia.

 

Mala interpretación de concederlo

La resistencia a negarlo se debe a falsas creencias y puntos de vista errados en torno al papel del ofendido.

Con respecto a este punto, perdonar no significa:

  • Liberar irresponsablemente al otro de las consecuencias de sus acciones.
  • Preparar al herido a recibir otro incidente igual, o poner la otra mejilla.
  • Ceder espacios.
  • Pretender que no ha sucedido nada.
  • Admitir que la ira que se siente no tiene justificación.
  • Confiar y llevarse bien con alguien que pienses que te hará daño de nuevo.

Estadísticas en torno al tema

Alrededor del tema del perdón existen datos probados que determinan lo cotidiano de este asunto. Aquí se enumeran algunos:

  • En promedio, los comprensivos reportan una mejor salud mental y física. El motivo puede estar relacionado al hecho de que con la aceptación del perdón se libera de la afección.
  • A mayor edad más fácil resulta otorgarlo.
  • Aquellas personas gentiles y simpáticas conceden más fácilmente una disculpa.
  • A través de cambios en la perspectiva y con la guía psiquiátrica, es posible la programación del individuo a perdonar.